lunes, 7 de noviembre de 2011

Dimensión oscura

Es una de esas noches en la que el mezquino cielo me prohíbe el éxtasis de contemplar las estrellas, su belleza inmensurable, su esplendor cósmico, su magia infinita… Entonces, extrañas sombras se rizan ante mi distraída mirada, como fantasmas sin rostro que me zambullen en un espacio lóbrego, invadido por la brumosa oscuridad, en donde la única luz que se divisa, es la chispa que consume mi cigarrillo, de igual forma que el odio a mi alma, en una muerte lenta y fogosa, mientras que el humo hambriento ahoga sin clemencia cada uno de mis pensamientos… Puedo escuchar gritos llenos de pánico y agonía prorrumpidos por la fe que se asusta en el frio de la desesperanza, y sentir como las añejas lágrimas de un pasado foráneo, humedecen las migajas de mi evanecido corazón... No me sorprende, pues no es la primera vez que he estado aquí, en este lugar, es donde la vida se prolonga y se acorta, es donde los significados huyen despavoridos por la vergüenza de encontrarse falsos, es donde puedo aprender a vivir una vez que la ilusión ha muerto… en este lugar es donde habita el olvido.