lunes, 23 de mayo de 2011

Artista urbano

Divagando sin rumbo por una calle cinica y gris, impotente por no entender el sentido de la vida y pensando por enésima vez como robarme su corazón, escuche una voz que decía "oye chico! acércate, pues pintare para ti" Al atender al llamado me encontré con el reflejo de un hombre desgreñado, con aspecto bohemio y de mal olor, pero que también era poseedor de la sonrisa mas humilde y graciosa que jamas hubiera visto en alguien, excepto en los niños. Esto me lleno de confianza y curiosidad, por lo que me acerque y pregunte:
  -¿Pintaras para mi? ¿que pintaras para mi? 
  -Lo que esta oculto a los ojos humanos, lo que el egoismo y el orgullo eclipsan, solo hace falta que digas una palabra y yo la traduciré con mi arte, pues este es el don que Dios me ha dado.
Invadido por el misterio y fascinado por tan mágico instante, pensé "¿que palabra?" Pero en mi pensamiento solo existía un único conjunto de letras ordenado, solo prevalecía una palabra que en silencio recordaba insistentemente. Así fue como pronuncie el nombre de ella y el empezó a dibujar.
   -¿Dibujas un corazon? ¿porque? -pregunte ansioso, al ver y tratar de entender lo que el que hacia.  
  -Porque en el aguarda la magia de la existencia, porque es la cuna de las virtudes, porque es la figura solemne de lo que no entendemos pero que si sentimos, porque el tuyo suspira por ella.
  -¿Como puedes decir tal cosa? tu no me conoces! - conteste molesto al sentirme invadido.  
  -Si es verdad, no te conozco, pero el gozo radiante en tu mirar y el calor con que vociferaste su nombre, es una verdad universal que prima en las personas inmersas por los buenos sentimientos.
Una sensacion de profunda reverencia me embargo y en adelante solo pude observar en silencio como ese hombre mal vestido, mediante trazos armónicos que fomentaban la esperanza, difuminaba con un lápiz viejo y gastado, en una simple hoja de papel, lo que con palabras no fui capaz de expresar.