miércoles, 11 de junio de 2014

Vino tinto

Confieso que he bebido.. Hoy he intentado explicarle a la noche, que ya no la espero a ella, si no a ti.. Que me importa muy poco que aparezca la luna, si tú no has llegado primero, a sentarte en el borde de mi cama.. Que ya no me cautivan las estrellas, si no las encuentro en tu espalda, y que por muy oscura y silenciosa que ella este vestida, aun así, mas me seducen tus ojos, y tus rodillas, sobre todo tus rodillas.. Le conté que hoy eres la dueña definitiva de estos dedos, de estas letras, y de estos fragmentos de hombre mal ensamblado, que ahora mis pecados son por apuñalar versos con tu nombre, sobre indefensas hojas en blanco, y que el alma me retumba a los costados, cuando me someto a los abrazos de tus piernas, y a los vicios de tus labios.. Sé que debería beber menos, porque la embriagues le entrega malas cuentas a la realidad, porque cada gota de alcohol no es más que paja, para este nido de incoherencias, y gasolina, para esta braza de ideas, de ambiciones infantiles, y de trasnochadas ganas de ti.. Pero yo no necesito de copas para testificar que eres una mujer alada, que tu sonrisa le hace competencia al atardecer de cualquier domingo, y que he escuchado cantar al viento, cuando surca sus pesares, por los sueños que reposan en tu pelo corto.. Pero bueno, que empiezo a desvariar.. Solo quería decirte, que daría lo que fuera por tenerte aquí esta noche, al lado mío.. ¿Qué más quieres que te diga abogada del diablo? No entiendo aun como algunos pasan por tu lado sin inmutarse.. Seguro deben estar acostumbrados, a ver milagros.. No se.. Pero de algo si estoy seguro, y es que todos los girasoles voltean hacia ti, en cada uno de tus pasos.. ¿como hablar de ti, sin que suene a utopía?.. Tampoco lo se.. Pero mientras me condeno con esta botella llena de tu ausencia, y espero la visita del ultimo trago, mi única verdad serán tus “carajos” y eso de que hoy me haría madera, solo para que me tocaras.