jueves, 4 de agosto de 2011

A la deidad de un pecador enamorado

Como actuar de fe si me deleito en el pecado de quererla, como clamar perdón a Dios si la deseo ardientemente, no es mía, pero caímos bajo la embriagues de la felicidad por encontrar otra alma cómplice para huir de la reseca soledad y derrochamos en pasión desenfrenada el yerro que hoy nos juzga, por eso, perdóname señor, porque ella es tan hermosa, que tú, que das vida a este labriego corazón, que oyes este lamento, este dolor que empuño en mi mano, tú también la amarías… Si fueras humano.